Pensemos que la muerte puede ser la puerta de entrada a la utopía.
lunes, 27 de marzo de 2017
martes, 21 de marzo de 2017
KOSTAS KARYOTAKIS (1896-1928)

Viernes, 30 de
octubre de 1896, ciudad de Trípoli (Arcadia), patria chica de su madre; en el
corazón de la Península del Peloponeso nace Kostas Karyotakis, segundo hijo del
ingeniero civil George Karyotakis (nativo de Sykia, pequeña aldea junto al Golfo
de Corinto) y Catherine
Skagianni. Le antecede una hermana mayor, Nitsa (que según cuenta la crónica rosa, contrajo esponsales con
el abogado Panagiotis Nikoletopoulos), y le sucede un hermano tres años más
pequeño, Thanos, que se labró una carrera como empleado de banca. El matrimonio
educa a sus hijos en una didáctica sobria, eficaz y cuidada: llegan a dominar
el francés rozando el bilingüismo. Debido a las servidumbres laborales del
padre, funcionario de obras públicas, el clan familiar se ve obligado a trasladarse frecuentemente
en sucesivos destinos por diversas ciudades de la geografía griega; como
Lefkada, Argostoli, Lárissa, Patras, Kalamata, (completan una hermosa guía
turística); inicia la adolescencia en Atenas (1909-1911) y la finaliza en la
bella ciudad cretense de Chania (1911-1913). Existencia nómada en la que crecen
los jóvenes sin sentido de permanencia, pero la falta de arraigo en un lugar
definido queda compensada con la experiencia enriquecedora de conocer
diferentes paisajes urbanos.
Karyotakis
muchacho tímido, pusilánime, resignado y empollón (estudiar sin cesar reconforta
con la superioridad intelectual), convertido en diana de las bufonadas groseras
de sus compañeros de colegio, espanta en soledad los males de la indiferencia y
la incomprensión, psicoanaliza su melancolía escribiendo, dibuja los trazos del
futuro poeta (¡cuánto ha contribuido el aburrimiento y la marginación escolar a
la pasión literaria!). En agosto de 1910, con catorce años, se menciona su
participación en un concurso literario de la revista La educación de los niños. Tempranas huellas de sus inclinaciones
poéticas se pueden encontrar ya en su adolescencia; en 1912 comienza a publicar
poemas en varias revistas populares de Chania, ediciones municipales con las que
colabora asiduamente hasta 1916. Durante este período de residencia en la isla
de Creta se enamora, con toda la pasión de los diecisiete años, de Anna
Skordylis una joven algo mayor que él, corre el año 1913 y la relación se
mantendrá con altibajos hasta casi 1922; aunque terminado el bachillerato (se
gradúa con notas sobresalientes) en septiembre de ese mismo año se despide de
Anna y marcha a Atenas para comenzar los estudios de Derecho.




En el año 1922, después de miles de muertos y heridos, la guerra
greco-turca llega a su fin. El ejército heleno de Asia Menor capitula ante las
tropas de los denominados Nuevos Turcos; esta derrota se la conoce en Grecia
como la Gran Catástrofe. Las consecuencias
para Grecia son draconianas: entrega de territorios históricos, pérdida de la
hegemonía en los Balcanes, golpe de estado que acaba con la monarquía de
Constantino I, gobiernos controlados por los militares, atraso económico,
derrotismo social y la presencia de miles de refugiados expulsados de sus
tierras y hogares. Karyotakis vive en primera persona la tragedia de los
desterrados, sin techo, sin alimentos, que lo han perdido todo. En abril de
1923 el Ministerio de Salud y Bienestar Social le nombra segundo supervisor de
la Oficina para la Instalación de los Refugiados. Sin embargo, aunque está
imbuido en el trauma nacional y las condiciones sociales influyen en él (al
igual que en toda su generación), sus escritos reflejan un interés por expresar
asuntos personales. En el poema «Treponema pallidum» publicado bajo el título
de «Canción de la locura», revela su inquietud por el avance de la sífilis que
conduce al paciente a la locura; la enfermedad no sólo mancilla su salud sino
también su reputación; los archivos médicos confirman que el poeta era
sifilítico y su hermano Thanos Karyotakis confesó que dicha enfermedad era una
desgracia para la familia quien prefiere correr sobre ella un tupido velo.




lunes, 13 de marzo de 2017
POEMA: “NADIE CAMINA COMO TÚ”.
Nadie
camina como tú
por
las callejuelas estrechas
de
esas ciudades grises y lluviosas.
Ningunos
pasos suenan como los tuyos
golpean
los tacones en los adoquines mojados
salpicando
los recuerdos sobre los charcos tristes.
Eco
apagado al doblar cada esquina
errante
en el laberinto de la distancia.
Aquellas
seducciones que nos incitan a vivir
un
sueño antiguo en blanco y negro
construido
de metáforas a ritmo de nostalgia.
Como
lentas gotas de llanto en el silencio
tú
caminas hacia la eternidad
y
yo me alejo.
A
cada paso moriremos los dos
tú
paseando y yo escuchando
notas
graves del adiós
balada
honda de la despedida.
lunes, 6 de marzo de 2017
CUENTO ÍNFIMO.27
Buscaba palabras rigurosas que definieran el horror, vio sus ojos, obligatoriamente abiertos, reflejados en la superficie pulida de la bandeja de plata, y el diccionario se le cayó de las manos.
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